Humedad por capilaridad en una casa de vega en Muriedas
Planta baja con salitre hasta un metro de altura, pintura que se caía cada invierno y una avería escondida bajo la solera. Así lo resolvimos.
- Muriedas, Camargo
- 3 semanas + secado
- 38 m lineales de muro
- Localidad
- Muriedas, Camargo
- Inmueble
- Casa de dos plantas de 1968
- Trabajo
- Corte de capilaridad y revoco
- Superficie tratada
- 38 m lineales de muro
- Duración
- 3 semanas + secado
- Equipo
- 2 oficiales y 1 ayudante
El punto de partida
La propietaria nos llamó después de pintar por tercera vez el salón y la cocina de la planta baja. A los pocos meses volvían las manchas, la pintura se ahuecaba y el rodapié se despegaba solo.
La casa es la típica vivienda de vega de Camargo: muros de ladrillo macizo sobre zapata corrida, sin ninguna barrera contra la humedad del terreno y con el suelo de la parcela casi al nivel del interior.

Qué encontramos al medir
Medimos con higrómetro en todo el perímetro y a varias alturas. La humedad era máxima en el arranque del muro y bajaba de forma progresiva hasta desaparecer hacia el metro y diez. Es la firma clara de la capilaridad: agua que sube desde el suelo.
También encontramos sales en superficie, que eran las que hacían saltar la pintura. Con ese diagnóstico planteamos un tratamiento completo de eliminación de humedades, no otro repintado.
Cómo lo hicimos, fase a fase
Picado del revoco contaminado
Retiramos el enlucido hasta un metro y medio de altura, medio metro por encima de la mancha, para eliminar todas las sales acumuladas.
Barrera química por inyección
Taladros cada 12 centímetros en la base del muro e inyección de crema de silano, que forma una barrera continua contra el ascenso del agua.
Secado controlado
Dejamos el muro desnudo y ventilado varias semanas, midiendo cada semana hasta que la humedad bajó a valores normales.
Revoco de saneamiento y acabado
Aplicamos un mortero macroporoso que admite las sales residuales, enlucido fino y pintura transpirable. Rodapié nuevo separado del suelo.
La complicación: una tubería rota bajo la solera
En la cocina, la humedad no bajaba como en el resto. Las mediciones seguían altas después de la inyección y además había un punto con humedad en el suelo, no solo en la pared.
Hicimos una cata en la solera y apareció el problema: la tubería de saneamiento de la cocina estaba rota en un codo y empapaba el terreno bajo la casa. Cambiamos ese tramo por PVC nuevo, rellenamos y rehicimos la solera antes de seguir. Añadió tres días a la obra, pero sin esa reparación el tratamiento no habría funcionado.
Resultado final
Tras el primer invierno, las mediciones de control están en valores normales en todo el perímetro y la pintura no ha vuelto a ahuecarse. La cocina, que era la zona peor, está seca.
Es un caso muy representativo de lo que vemos como albañiles en Santander y su bahía: el problema visible era la pared, pero había que entender el terreno y lo que pasaba bajo el suelo.
Antes
Proceso
Después
Las fotografías son ilustrativas del tipo de intervención realizada.
Lo que aprendimos en esta obra
Si una humedad no responde al tratamiento como esperas, hay que buscar una segunda fuente. Una fuga de saneamiento puede imitar la capilaridad durante años.
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