Muro de contención en una parcela en pendiente de Piélagos
Un talud de tierra que se deslizaba hacia la casa cada invierno. Al excavar apareció un aporte de agua que obligó a rediseñar el drenaje. Así quedó.
- Boo de Piélagos
- 4 semanas
- 24 m de largo y 2,20 m de altura
- Localidad
- Boo de Piélagos
- Inmueble
- Chalet con parcela en ladera
- Trabajo
- Muro de hormigón armado con drenaje
- Dimensiones
- 24 m de largo y 2,20 m de altura
- Duración
- 4 semanas
- Equipo
- 3 oficiales + máquina
La situación inicial
La casa está a media ladera, con un talud de tierra de algo más de dos metros detrás de la fachada trasera. Cada invierno caía parte del talud contra la casa y el agua de escorrentía entraba por la puerta de la cocina.
Es un problema muy habitual en Piélagos, donde muchas viviendas se construyeron recortando el terreno sin resolver bien la contención.

El planteamiento
Con un técnico calculamos un muro de hormigón armado en ménsula, con zapata y alzado de 25 centímetros, y un sistema de drenaje completo en el trasdós. A esa altura, un muro de bloque sin cálculo no habría sido seguro.
Presupuestamos la construcción del muro con excavación, ferralla, encofrado, hormigonado, drenaje y relleno, y una partida aparte para el acabado visto.
Cómo lo hicimos, fase a fase
Excavación por bataches
Excavamos por tramos de cuatro metros para no dejar el talud descalzado más de lo imprescindible.
Zapata y ferralla
Hormigón de limpieza, armado de zapata y esperas del alzado según el cálculo, con inspección del técnico antes de hormigonar.
Encofrado y hormigonado del alzado
Encofrado a dos caras, hormigón HA-25 vibrado y mechinales cada dos metros.
Drenaje y relleno
Lámina de nódulos, tubo drenante ranurado a pie de muro, grava limpia y geotextil, con salida a la red de pluviales de la parcela.
La complicación: un aporte de agua al excavar
En el segundo tramo, a metro y medio de profundidad, apareció un hilo de agua constante que salía del terreno. No era lluvia: era una vena de agua que bajaba por la ladera y explicaba por qué el talud nunca se secaba.
Paramos, lo valoramos con el técnico y ampliamos el drenaje: segundo tubo a media altura, más sección de grava y una arqueta registrable para poder limpiar. El muro se diseñó para no tener que retener esa agua, solo conducirla.
Resultado final
El muro lleva un invierno completo trabajando sin humedades en el paramento y el agua sale limpia por la arqueta. La cocina ya no recibe escorrentía y la parcela ha ganado una franja plana útil detrás de la casa.
Este tipo de obra exterior es parte del día a día de un albañil en Santander que trabaja en los municipios de alrededor, donde casi todas las casas tienen terreno propio.
Antes
Proceso
Después
Las fotografías son ilustrativas del tipo de intervención realizada.
¿Tienes un talud que se mueve?
Lo vemos en tu parcela y te decimos qué tipo de muro necesita.
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